Technical Data: El efecto de las reservas sobre la entrada en vigencia de la Convención Americana sobre Derechos Humanos

Petitioner:

Comisión Interamericana de Derechos Humanos

Keywords: Instrumentos internacionales de derechos humanos, Objeto y fin, Responsabilidad internacional del Estado
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Questions

¿Desde qué momento se entiende que un Estado es parte de la Convención Americana sobre Derechos Humanos cuando ha ratificado o se ha adherido a dicha Convención con una o más reservas?, ¿Desde la fecha del depósito del instrumento de ratificación o adhesión o al cumplirse el término previsto en el artículo 20 de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados?

Amicus curiae presented

-International Human Rights Law Group
-Urban Morgan Institute for Human Rights of the University of Cincinnati College of Law
 

Competence and admisibility

12. La Corte no alberga duda alguna en cuanto a su competencia para emitir la opinión consultiva solicitada por la Comisión. El artículo 64 de la Convención es claro y explícito al facultar a la Corte a emitir opiniones consultivas "acerca de la interpretación de esta Convención", lo cual es precisamente lo que solicita la Comisión.  Además, el artículo 2.2 del Estatuto de la Corte, aprobado por la Asamblea General de la OEA en su Noveno Período Ordinario de Sesiones, en octubre de 1979, dispone que "su función consultiva se rige por las disposiciones del artículo 64 de la Convención".

Analysis of the merits

 

22. Ante todo, respecto del  artículo 19, la Corte considera que la referencia del artículo 75 de la  Convención Americana a la de Viena, se hizo con el propósito de remitirse al  inciso c) del artículo 19 de esta última.   Es evidente que los incisos a) y b) del mismo no son aplicables, ya que  la primera ni prohíbe reservas, ni tampoco especifica las que son permitidas.  Se deduce de allí que el artículo 75 permite que los Estados ratifiquen o se  adhieran a la Convención con cualquier reserva que ellos quieran hacer, siempre  y cuando ésta no sea "incompatible  con el objeto y fin" de la misma.

 

26. Habiendo concluido que los  Estados que ratifiquen o se adhieran a la Convención pueden hacerlo con  cualesquiera reservas que no sean incompatibles con su objeto y fin, la Corte  debe ahora determinar cuáles disposiciones del artículo 20 de la Convención de  Viena se aplican a las reservas hechas a la Convención Americana. Esta  investigación conducirá también a contestar la consulta de la Comisión. Esto es  así, porque si, conforme a la Convención de Viena, se considera que las  reservas a la Americana no requieren aceptación de los otros Estados Partes,  entonces el artículo 74 de la última, para los efectos que interesan aquí, es  el aplicable, de manera que un Estado que la ratifique o se adhiera a ella, con  o sin reservas, es tenido como Estado Parte desde el día del depósito de su  instrumento de ratificación o adhesión (Convención de Viena, artículo  20.1).  Por otra parte, si la aceptación  de la reserva fuera necesaria de acuerdo con la Convención de Viena, un Estado  reservante podría ser tenido como Parte solamente en la fecha en que por lo  menos otro Estado Parte haya aceptado la reserva, expresa o tácticamente  (Convención de Viena, artículos 20.4.c) y 20.5).

 

27. En opinión de la Corte,  únicamente el párrafo 1 ó 4 del artículo 20 de la Convención de Viena pueden  ser considerados pertinentes al aplicar los artículos 74 y 75 de la  Convención.  El párrafo 2 del artículo 20  es inaplicable, entre otras razones, porque el objeto y fin de la Convención no  son el intercambio recíproco de derechos entre un número limitado de Estados,  sino la protección de los derechos de todos los seres humanos en América,  independientemente de su nacionalidad.   Además, la Convención no es el instrumento constitutivo de una  organización internacional; por lo tanto, el artículo 20.3 es inaplicable.

 

28. Al considerar si la Convención  contempla la aplicación del párrafo 1 ó 4 del artículo 20 de la Convención de  Viena, la Corte observa que los principios enunciados en el artículo 20.4  reflejan las necesidades de los tradicionales convenios multilaterales  internacionales, que tienen por objeto un intercambio recíproco de derechos y  obligaciones, para el beneficio mutuo de los Estados Partes. En este contexto,  y dado el gran incremento de los Estados que forman la comunidad internacional  hoy en día, el sistema establecido por el artículo 20.4 tiene gran sentido,  porque, por una parte, permite a los Estados ratificar muchos tratados  multilaterales con las reservas que estimen necesarias; por la otra, capacita a  los otros Estados contratantes para aceptar o rechazar las reservas y resolver  si desean entrar en una relación convencional con el Estado reservante,  disponiendo que, tan pronto como otro Estado Parte haya aceptado la reserva, el  tratado entra en vigencia con respecto al Estado reservante.

 

29. La Corte debe enfatizar,  sin embargo, que los tratados modernos sobre derechos humanos, en general, y,  en particular, la Convención Americana, no son tratados multilaterales de tipo  tradicional, concluidos en función de un intercambio recíproco de derechos,  para el beneficio mutuo de los Estados contratantes.  Su objeto y fin son la protección de los  derechos fundamentales de los seres humanos, independientemente de su  nacionalidad, tanto frente a su propio Estado como frente a los otros Estados  contratantes.  Al aprobar estos tratados  sobre derechos humanos, los Estados se someten a un orden legal dentro del cual  ellos, por el bien común, asumen varias obligaciones, no en relación con otros  Estados, sino hacia los individuos bajo su jurisdicción.  El carácter especial de estos tratados ha  sido reconocido, entre otros, por la Comisión Europea de Derechos Humanos  cuando declaró

 

que las  obligaciones asumidas por las Altas Partes Contratantes en la Convención  (Europea) son esencialmente de carácter objetivo, diseñadas para proteger los  derechos fundamentales de los seres humanos de violaciones de parte de las  Altas Partes Contratantes en vez de crear derechos subjetivos y recíprocos  entre las Altas Partes Contratantes ("Austria vs. Italy", Application  No. 788/60, European Yearbook of Human  Rights, (1961), vol. 4, pág. 140).

 

33. Desde este punto de vista,  y considerando que fue diseñada para proteger los derechos fundamentales del  hombre independientemente de su nacionalidad, frente a su propio Estado o a  cualquier otro, la Convención no puede ser vista sino como lo que ella es en  realidad: un instrumento o marco jurídico multilateral que capacita a los  Estados para comprometerse, unilateralmente, a no violar los derechos humanos  de los individuos bajo su jurisdicción.

 

34. En este contexto sería  manifiestamente irrazonable concluir que la referencia del artículo 75 a la  Convención de Viena, obliga a la aplicación del régimen legal establecido por  el artículo 20.4 de la última, según el cual la entrada en vigor de una  ratificación con reserva, depende de su aceptación por otro Estado.  Un tratado que da tal importancia a la  protección del individuo, que abre el derecho de petición individual desde el  momento de la ratificación, difícilmente puede decirse que tienda a retrasar la  entrada en vigencia del tratado hasta que por lo menos otro Estado esté  dispuesto a aceptar al Estado reservante como Parte. Dado el marco  institucional y normativo de la Convención, tal atraso no cumpliría ningún  propósito útil.

 

36. Al respecto, la Corte hace  ver que dicho artículo 20.1, al hablar de "una reserva expresamente autorizada por el tratado", no se  está limitando por su propio texto, a reservas específicas.  Un tratado puede expresamente autorizar una o  más reservas específicas, o reservas en general.  Esto último, que es lo que la Corte estima  que ocurre en la Convención Americana, significa que las reservas, así  expresamente autorizadas en general, no requieren un tratamiento diferente al  de las específicas igualmente autorizadas.   En este sentido, la Corte desea enfatizar que, al contrario del artículo  19(b) de la Convención de Viena, que sí se refiere a "determinadas reservas", el artículo 20.1 no contiene tal  restricción y, por lo tanto, permite la interpretación del artículo 75 de la  Convención Americana en la forma indicada en la presente opinión.

 

37. Habiendo concluido que las  reservas expresamente autorizadas por el artículo 75, esto es, todas las  compatibles con el objeto y fin de la Convención, no requieren aceptación de  los Estados Partes, la Corte opina que los instrumentos de ratificación o  adhesión que las contienen entran en vigor, de acuerdo con el artículo 74,  desde el momento de su depósito.


38. Desde  luego, los Estados Partes tienen un legítimo interés en excluir reservas  incompatibles con el objeto y fin de la Convención, y son libres de afirmar ese  su interés mediante los mecanismos consultivos y jurisdiccionales establecidos  por aquélla; pero no tienen interés en retrasar la entrada en vigor de la misma  ni, por ende, la protección que ésta ofrece a los individuos en relación con  los Estados que la ratifiquen o se adhieran a ella con reservas.

 

Opinion

LA CORTE ES DE OPINIÓN,

por unanimidad

que la Convención entra en vigencia para un Estado que la ratifique o se adhiera a ella con o sin reservas, en la fecha del depósito de su instrumento de ratificación o adhesión.
 

Principal ideas

-Se analiza la competencia de la CIDH para solicitar opiniones a la Corte. La Corte concluye que las consultas deben darse en relación con asuntos en los que tales órganos tengan un legítimo interés institucional.

-Se resalta el especial carácter de los tratados de derechos humanos y su vinculación con la posibilidad que tienen los Estados de realizar reservas. En este sentido, son dos las reglas que se establecen en la presente opinión consultiva: i) caben reservas a los tratados de derechos humanos siempre y cuando no vayan contra su objeto y fin, y ii) la reserva de un Estado hecha a un tratado de derechos humanos no debe entenderse condicionada a la aceptación, según el mecanismo previsto en el artículo 20 de la Convención de Viena.